¿Qué son los flavonoides?
Descubiertos por casualidad en 1936 por Albert Szent-Györgyi, que recibió el Premio Nobel de Medicina en 1937, los distintos flavonoides constituyen una gran familia de más de 6000 elementos. Son pigmentos vegetales responsables del color de las flores y de los frutos. Al igual que los terpenos, los flavonoides están presentes en todas las plantas, incluido el cáñamo (Cannabis Sativa).
Estos 6000 flavonoides se clasifican en 6 grupos:
- Las flavonas, que se encuentran en la mejorana, la salvia, el tomillo o la cerveza
- Los flavonoles, antioxidantes, que abundan en las moras, las frambuesas, los tomates, la guindilla, pero también en la cerveza y el vino tinto.
- Los flavanonoles, presentes en el orégano y el vino tinto
- Las flavanonas impregnan los cítricos, como el pomelo y las naranjas.
- Las auronas
- Las chalconas
En las plantas, los flavonoides son agentes antioxidantes, pero también desempeñan un papel primordial en la protección de los vegetales al proporcionar los pigmentos necesarios para el color de las flores, las hojas o los frutos. Esto sirve para atraer a los polinizadores y para disuadir o, por el contrario, atraer a ciertos herbívoros. También contribuyen a la protección frente a los rayos UV del sol y a los agentes microbianos.
Flavonoides y salud: ¿qué se sabe?
Presentes de forma natural en las verduras y frutas de la alimentación humana, los flavonoides han mostrado, in vitro, propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Desde hace algunos años, la lucrativa comercialización de complementos alimenticios a base de flavonoides ha dado lugar a numerosas declaraciones muy variadas, y a veces incluso fantasiosas. Por eso las autoridades sanitarias europeas regulan las declaraciones sobre sus efectos y recuerdan que la gran mayoría de los estudios publicados hasta la fecha se han realizado en células in vitro.
Los flavonoides en la alimentación
Las frutas y verduras que consumimos a diario son ricas en flavonoides. Su consumo es bueno para la salud, y si seguimos el lema de la agencia francesa de salud pública (Santé publique France) de comer 5 frutas y verduras al día, ingerimos entre 150 y 300 mg de flavonoides diarios.
Hoy, aunque el papel de los flavonoides está aún por determinar con mayor precisión, los científicos coinciden en que un aporte regular de flavonoides es probablemente interesante para estar en forma, pero que es preferible que procedan de una alimentación rica en frutas y verduras frescas.
Cannabis y flavonoides
Antes de seguir, detengámonos un momento en el cannabis. En el imaginario colectivo, el cannabis se asocia todavía con demasiada frecuencia a los efectos psicotrópicos de un célebre cannabinoide que produce, el THC. Ahora bien, el cannabis no es una planta, sino una familia de plantas:
- Cannabis Sativa, o cáñamo industrial: se utiliza para producir el aceite de CBD (cannabidiol) a partir de las flores de la planta. Las demás partes, como las hojas y el tallo, se utilizan en otras industrias (textil, construcción, alimentación, etc.). El cannabis Sativa es, por tanto, muy rico en CBD y contiene una cantidad insignificante de THC, que no debe superar el 0,3 % en Francia.
- Cannabis Indica: es el cannabis recreativo, cultivado ilegalmente o no según los países. Es muy rico en THC y contiene poco CBD. Su consumo sigue prohibido en la gran mayoría de los países del mundo, aunque algunos gobiernos empiezan a plantear la cuestión de su legalización.
- Cannabis Ruderalis: pobre en THC y en CBD, hoy no tiene ningún uso particular.

El CBD y el cuerpo: lo que dice la investigación
El CBD, en cambio, no es psicotrópico, y en los últimos años los científicos publican numerosos estudios sobre sus posibles efectos. No se autoriza ninguna declaración de propiedades saludables sobre él; estas son las vías estudiadas, sin resultados establecidos:
- Inflamación: algunos estudios preclínicos en animales (MECHA, et al. 2013, KOZELA et al. 2013, BUCCELLATO et al. 2011, RIBEIRO et al. 2012) exploran un efecto antiinflamatorio del CBD (cannabidiol); estos resultados no se trasladan al ser humano.
- Dolor: algunas investigaciones se interesan por él, con resultados dispares que no permiten sacar conclusiones.
- Ansiedad: en 2011, un estudio brasileño (Bergamaschi et al.) con 24 pacientes con ansiedad social exploró esta vía, con una muestra demasiado reducida para sacar conclusiones.
- Sueño: un estudio en ratas (2013 CHAGAS et al.) observó un alargamiento de la duración del sueño, un resultado que no se traslada al ser humano.
El CBD no es un medicamento: ante un problema de salud, pida la opinión de un médico.
CBD, terpenos, flavonoides y efecto séquito
La idea de un efecto séquito es antigua en fitoterapia, donde se considera que el «totum», es decir, toda la planta y lo que contiene, es el origen del efecto terapéutico. Así, en el caso del cáñamo (Cannabis S.), algunos plantean la hipótesis de una sinergia entre cannabinoides, terpenos y flavonoides.
Esta hipótesis sigue siendo discutida y no está demostrada en humanos: nada permite afirmar que un CBD de amplio espectro (que contiene CBD, terpenos y flavonoides) sea más eficaz que un aislado.
¿Cómo juzgar la calidad de un producto con CBD?
Los productos con CBD son numerosos y están disponibles en varias formas, como aceites, gominolas o caramelos, flores o e-líquidos. Los productos para ingerir no están autorizados como alimentos en la Unión Europea, y los e-líquidos están sujetos a la normativa sobre el vapeo. Para juzgar la calidad de un producto, conviene hacerse algunas preguntas:
- ¿Es el producto de amplio espectro (cannabinoides, terpenos y flavonoides)?
- ¿Qué método de extracción se ha utilizado?
- ¿El cáñamo es ecológico?
- ¿Qué garantías de calidad ofrece el fabricante?
Estos criterios informan sobre la calidad y la composición de un producto, no sobre una eficacia, que no está demostrada.










