CBD, alergias y asma
Desde hace 45 años, el número de personas alérgicas no ha dejado de aumentar. En 1970, solo entre el 2 y el 3 % de la población padecía esta enfermedad; en 2010 esa cifra se había multiplicado por 10. Y las previsiones anuncian que una de cada dos personas será alérgica en 2050.
¿Qué es una alergia?
Cada día, nuestro cuerpo se defiende de ataques externos: microbios, virus, bacterias, etc. Para defenderse de estas agresiones, nuestro cuerpo utiliza su propio sistema de defensa: el sistema inmunitario. La función del sistema inmunitario es defender el organismo de las infecciones. Si un virus o una bacteria atraviesa las barreras naturales de nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunitario sale a la palestra con el objetivo de destruir al intruso. Para ello, recurre a todo un ejército de linfocitos B y T para el combate. Durante una reacción alérgica, el sistema inmunitario percibe un elemento externo como una agresión. El polen, el huevo, los cacahuetes o el pelo del gato desencadenan una reacción desproporcionada de la respuesta inmunitaria. El cuerpo se defiende exageradamente contra lo que cree que es una agresión. La reacción provoca entonces síntomas variados:
- Asma
- Rinitis
- Urticaria
- Conjuntivitis
- Eccema
- Shock anafiláctico
La alergia puede desencadenarse en cualquier momento de la vida. Un niño puede nacer alérgico, y una persona de 40 años que nunca ha tenido la menor alergia puede empezar a padecer una de repente. No todos somos iguales ante este riesgo. Algunas personas están predispuestas genéticamente. Por ejemplo, si los 2 progenitores son alérgicos, el niño tendrá un 80 % de probabilidades de serlo a su vez. El riesgo baja al 50 % si solo lo es 1 de los progenitores. No obstante, no es raro que un niño sea alérgico aunque sus padres no lo sean.
¿Cuáles son los distintos tipos de alergias?
Alergias alimentarias:
Los síntomas son cutáneos (eccema, urticaria, edema), digestivos (dolores, diarrea) o bien sistémicos, es decir, que afectan a todo el cuerpo, y pueden llegar hasta un shock alérgico grave. Los alimentos responsables de las reacciones alérgicas son bien conocidos y numerosos: huevos, leche, cacahuete, pescados, crustáceos, etc.
Alergias respiratorias:
Los síntomas son esencialmente respiratorios y provocan rinitis alérgicas (estornudos repetidos, nariz taponada o que gotea, picores). Se distinguen 2 tipos de rinitis alérgica:
- La rinitis persistente, que dura más de 4 días por semana y al menos 4 semanas al año. Se debe a los alérgenos presentes en el entorno directo de los pacientes.
- La rinitis intermitente, que dura menos de 4 días por semana y menos de 4 semanas al año. Se debe a la llegada de los pólenes.
Las alergias a ciertos medicamentos:
La mayoría de los medicamentos pueden desencadenar un episodio alérgico de cualquier tipo (respiratorio, cutáneo, etc.). Los más conocidos son los antibióticos, los antiinflamatorios, ciertos anestésicos, etc.
Las alergias cutáneas
Al contacto con ciertas sustancias, alimentos, productos cosméticos o de limpieza, medicamentos o incluso metales, el cuerpo puede desencadenar una urticaria, con aparición de placas rojas que pican intensamente, o un eccema con el mismo efecto.
Las alergias a los venenos
Una picadura de abeja, avispa o avispón puede desencadenar una reacción importante a su alrededor. En los casos más graves, un shock anafiláctico puede comprometer el pronóstico vital del paciente.
Los tratamientos
Evitación/supresión:
El tratamiento más sencillo es evitar el alérgeno en cuestión, cuando es posible. No comer preparaciones que puedan contener un alérgeno conocido, alejar a los animales, cambiar la ropa de cama clásica por otra con propiedades antiácaros, etc.
La desensibilización:
Con pequeñas dosis, se acostumbra al sistema inmunitario a tolerar el alérgeno en cuestión. Este tratamiento, prescrito y supervisado por un alergólogo, puede reducir de forma duradera la reacción del organismo. Es el único tratamiento que actúa sobre la causa de la alergia.
Los medicamentos:
- Los antihistamínicos bloquean la acción de la histamina que se libera durante la reacción.
- Los corticoides son antiinflamatorios potentes. El médico puede prescribirlos si los antihistamínicos no bastan, o de urgencia en caso de edema.
- Los broncodilatadores, inhalados, se utilizan en caso de problemas respiratorios.
- La adrenalina es el tratamiento de urgencia que permite volver a una circulación sanguínea normal en caso de shock anafiláctico. Se presenta en forma de autoinyector de dosis única.
CBD y alergias: lo que dice la investigación
- Según unos investigadores de la universidad de Taiwán, el CBD habría reducido, en ratones, la reacción de hipersensibilidad a una proteína a la que los animales eran alérgicos. Este resultado de laboratorio no permite concluir que exista un efecto en el ser humano.
- Otros estudios con cobayas, que presentaban un estrechamiento de las vías respiratorias tras la inhalación de un alérgeno, describieron una evolución tras la administración de CBD. Una vez más, se trata de trabajos preclínicos.
Hoy en día, ningún estudio permite recomendar el CBD contra una alergia o el asma. El CBD no es un medicamento: ante cualquier problema de salud, pida la opinión de un médico. No modifique nunca un tratamiento de fondo y lleve siempre consigo su autoinyector de adrenalina si se la han prescrito: en caso de shock anafiláctico, llame al 15 en Francia o al 112 (número europeo de emergencias).








