El accidente cerebrovascular (ictus)
El ictus es una enfermedad grave que puede provocar un déficit neurológico grave. Es el resultado de un bloqueo de la circulación sanguínea en una parte del cerebro. Los efectos de esta interrupción del flujo sanguíneo pueden ser extremadamente graves, ya que la parte del cerebro afectada deja de recibir oxígeno, lo que puede provocar la muerte de las células que la forman. En la mayoría de los casos no hay signos precursores que puedan anunciar un ictus.
El accidente cerebrovascular puede tener consecuencias variables, y más del 50 % de los pacientes conservarán secuelas. Solo 1 enfermo de cada 10 se recupera por completo. En Francia, cada año, más de 110.000 pacientes víctimas de accidentes cerebrovasculares son hospitalizados. Tras un ictus, algunas personas podrán sufrir:
- Afasia: dificultades para expresarse o escribir, pero también para comprender. Existen distintas afasias según la zona del cerebro afectada.
- Una parálisis más o menos extensa. La hemiplejía es una de las secuelas más frecuentes de un ictus. Generalmente, la zona paralizada se sitúa en el lado opuesto a la lesión cerebral.
- Problemas de memoria, a veces con problemas de concentración y de atención.
- Fatiga, o una mayor fatigabilidad.
- Dolores articulares, musculares o neurológicos que pueden dar lugar a sensaciones de hormigueo y de quemazón.
Los 3 tipos de accidentes cerebrovasculares
El ictus isquémico (85 % de los casos)
El accidente cerebrovascular isquémico, o infarto cerebral, es la forma más frecuente y también la que deja más posibilidades de supervivencia al enfermo. La arteria queda obstruida por:
- Un coágulo de sangre procedente de otra parte de la circulación: se habla entonces de embolia cerebral;
- Una placa de colesterol que estrecha la arteria y favorece la formación de un coágulo en ese punto: se trata de una trombosis cerebral.
El ictus hemorrágico
Representa el 15 % de los casos y es la forma más letal. Se debe en su mayoría a la rotura de un aneurisma, pero la hipertensión, los tumores o los trastornos de la coagulación también pueden estar en su origen.
El AIT
El accidente isquémico transitorio se produce cuando una arteria se desobstruye por sí sola, y no provoca secuelas. Los síntomas son idénticos a los del accidente cerebrovascular, pero solo duran unos segundos o unos minutos antes de desaparecer. Por tanto, el AIT puede pasar perfectamente desapercibido, pero aun así constituye una urgencia vital.
¿Cuáles son las señales de un accidente cerebrovascular?
Como hemos visto, los síntomas varían según la zona del cerebro afectada y su extensión. No obstante, ciertas señales, correspondientes a las partes afectadas con mayor frecuencia, pueden alertarle:
- Una deformación de la boca. No es simétrica y puede caer hacia un lado.
- Una sensación de debilidad en un lado del cuerpo, en la parte superior o inferior. La persona no puede mantener los dos brazos levantados, por ejemplo.
- Trastornos del habla
En cualquier caso, si observa una de estas 3 señales, contacte inmediatamente con los servicios de urgencia: el SAMU marcando el 15 en Francia, o el 112 (número europeo de emergencias).

La prevención de los ictus
Los factores de riesgo de un accidente cerebrovascular son bien conocidos y están ligados mayoritariamente al estilo de vida (90 % de los ictus). Por tanto, es posible actuar para prevenir la aparición de esta patología. Estos son los principales factores de riesgo relacionados con el estilo de vida o el estado de salud:
- Los antecedentes de hipertensión arterial
- El consumo de alcohol
- El tabaco
- El sobrepeso y la obesidad
- La falta de actividad física
- Una mala alimentación
- La diabetes
- La fibrilación auricular
- La presencia en concentración demasiado elevada de ciertos lípidos
Modificando algunos de estos parámetros cuando es posible, el riesgo de sufrir un ictus puede reducirse en gran medida. Hable de ello con su médico.
Ictus y CBD
El CBD, o cannabidiol, es un cannabinoide descubierto en 1940 por Roger Adams. Forma parte del centenar de cannabinoides identificados en la planta (125 inventariados por Radwan et al., Molecules, 2021). Se extrae del cáñamo (Cannabis Sativa). Antes de seguir, es importante precisar que el cannabis designa una familia de plantas, entre las que se encuentran:
- Cannabis Sativa, o cáñamo industrial, cuyo CBD puede representar hasta el 40 % del extracto. Solo las variedades de cáñamo autorizadas, con menos del 0,3 % de THC, pueden cultivarse en Francia.
- Cannabis Indica es la variedad de cannabis muy rica en THC, a veces hasta el 30 %. Es objeto de un tráfico intenso debido a sus efectos psicotrópicos. Su cultivo y su consumo son ilegales.
- Cannabis Ruderalis se utiliza en Asia por sus fibras. Es pobre tanto en CBD como en THC.
Como puede ver, no todos los cannabis deben meterse en el mismo saco.
El CBD (cannabidiol) es, por tanto, una sustancia presente en estado natural en el cáñamo (Cannabis Sativa). Se encuentra en flores y hojas de cáñamo, aceites o cosméticos; en Francia, los alimentos con CBD (aceites para ingerir, gominolas, cápsulas) no están autorizados para la venta. El CBD no es un medicamento: no previene ni cura un ictus ni sus secuelas, y no sustituye ningún tratamiento.
CBD y cerebro: lo que explora la investigación
Algunos estudios, sobre todo preclínicos (en laboratorio o en animales), se interesan por el CBD en el contexto del ictus; no permiten concluir que exista un beneficio en el ser humano:
- Algunos trabajos exploran un efecto del CBD, o de terpenos del cáñamo como el eucaliptol y el borneol, sobre la circulación sanguínea cerebral, en particular a través de los receptores de la serotonina; estas observaciones siguen siendo experimentales.
- Un pequeño estudio con 9 voluntarios sanos (Jadoon, K. A., Tan, G. D., & O'Sullivan, S. E., 2017) observó un descenso puntual de la tensión arterial tras una toma única de CBD; un ensayo así no dice nada de un efecto preventivo.
- Algunos trabajos en cultivo celular (Ryan, D., Drysdale, A. J., Lafourcade, C., Pertwee, R. G., & Platt, B., 2009) estudian el efecto del cannabidiol sobre neuronas sometidas a estrés; no muestran una reparación de las lesiones de un ictus.
Tras un ictus, la rehabilitación y los tratamientos prescritos siguen siendo la referencia. Si se plantea el CBD, hable primero con su médico: puede interactuar con ciertos medicamentos, entre ellos los anticoagulantes.










