¿Qué es el autismo?
Fue el psiquiatra infantil Leo Kanner quien describió por primera vez el autismo en 1943. Desde entonces, el autismo se ha integrado en un conjunto más amplio, llamado trastornos del espectro autista, a menudo abreviado como TEA. Se manifiesta al principio de la vida de los niños, antes de los 36 meses de edad, y tiene consecuencias variables según las personas:
- trastornos del comportamiento que conllevan un repertorio de intereses y actividades limitado, estereotipado y continuo.
- dificultades de comunicación verbal y no verbal
- problemas en las interacciones sociales
- reacciones sensoriales singulares
Estas particularidades pueden tener un fuerte impacto en los niños pequeños y provocar dificultades de aprendizaje y de interacción social. Los estudios recientes indican que más del 1 % de la población mundial estaría afectada por trastornos del espectro autista, es decir, cerca de 78 millones de personas, entre las que hay 3 niños por cada niña. Aunque algunos estudios invitan a matizar esta proporción, ya que las niñas estarían a menudo infradiagnosticadas. La edad media del diagnóstico en los niños con TEA se sitúa entre los 3 y los 5 años, es decir, mucho después de la aparición de los primeros síntomas del autismo.
¿Cuáles son las causas del autismo?
El autismo y los TEA se deben a anomalías durante el neurodesarrollo. En las personas autistas, el crecimiento del cerebro y la organización de las neuronas son inusuales, lo que provoca dificultades variables en varios ámbitos en estos niños y adultos.
Los resultados de los estudios sobre el tema tienden a mostrar que los trastornos del espectro autista tienen un origen en gran parte genético. Se han puesto de manifiesto numerosas anomalías en múltiples genes. Esto podría significar que uno o varios factores ambientales, en presencia de ciertas anomalías genéticas preexistentes, podrían influir en el desarrollo del cerebro.
Es importante señalar que el autismo no «se contagia», sino que el niño viene al mundo con este trastorno.
¿Cómo se diagnostican el autismo y los TEA?
El diagnóstico del autismo y de los TEA es complejo, porque sus manifestaciones son muy diversas según las personas. Por tanto, el diagnóstico es pluridisciplinar. El niño verá a varios profesionales de la salud, entre ellos:
- un pediatra
- un logopeda
- un psicólogo
- un psiquiatra
- un psicomotricista
- etc.
Al final del recorrido, estos profesionales compartirán sus conclusiones y propondrán un acompañamiento personalizado para la persona autista y sus allegados.

¿Qué terapias existen para las personas con autismo y TEA?
La atención del autismo y de los TEA es propia de cada niño, según las manifestaciones que presente. Cuanto antes se establezca el diagnóstico en la vida de la persona, más adaptada y eficaz será la atención para favorecer el aprendizaje, las relaciones sociales y la autonomía. Hoy no existe ningún tratamiento capaz de curar el autismo y los TEA. Un acompañamiento y una atención personalizados, precoces y adaptados, a la vez en los planos conductual, educativo y psicológico, pueden mejorar las capacidades relacionales y las interacciones sociales, la autonomía, el lenguaje y la comunicación no verbal.
¿Qué medicamentos se utilizan en las personas autistas?
Hoy en día no existen medicamentos específicos para el autismo. Sin embargo, algunos medicamentos pueden utilizarse para tratar complicaciones asociadas. Puede tratarse de neurolépticos en caso de trastornos del comportamiento y de ansiedad marcada, de antiepilépticos en caso de epilepsia, de medicamentos que favorecen un buen tránsito intestinal o incluso de somníferos para los trastornos del sueño.
CBD y trastornos del espectro autista
¿Qué es el CBD?
El CBD, o cannabidiol, es una molécula presente en el cáñamo industrial y, de forma más general, en el cannabis. Forma parte de la familia de los cannabinoides, al igual que el THC. Sin embargo, a diferencia del THC, el CBD no es psicotrópico. Para entender por qué existen tantas confusiones entre CBD y THC, hay que saber que el cannabis es una familia de plantas que comprende:
- Cannabis Sativa, o cáñamo industrial, del que se obtiene el cannabidiol (CBD). El cultivo de esta planta es legal, porque esta variedad se seleccionó por su muy bajo contenido de THC, que no debe superar el 0,3 % en Francia. Pueden quedar trazas de THC en los productos con CBD.
- Cannabis Indica es muy rico en THC; su cultivo es ilegal debido a los efectos psicotrópicos que provoca su consumo.
- Cannabis Ruderalis, pobre tanto en CBD como en THC, se utiliza en Asia por sus fibras.
¿Sobre qué temas se estudia el CBD?
La humanidad utiliza el cáñamo desde tiempos inmemoriales. El CBD es objeto de numerosas investigaciones, pero no se autoriza ninguna declaración de salud sobre él:
- La inflamación: algunos estudios preclínicos, en animales (BUCCELLATO et al. 2011, MECHA, et al. 2013, KOZELA et al. 2013, RIBEIRO et al. 2012), exploran un efecto antiinflamatorio; estos resultados no se trasladan al ser humano.
- El dolor: algunas investigaciones se interesan por él, con resultados dispares que no permiten sacar conclusiones.
- La ansiedad y el estrés, así como el sueño: algunos ensayos con muestras pequeñas exploran estas vías, sin conclusión establecida.
¿Cómo actúa el CBD sobre el cuerpo humano y el cerebro?
A principios de los años noventa, los científicos descubrieron un nuevo sistema en el cuerpo humano. Este sistema está compuesto por una multitud de receptores repartidos por todo el organismo, que reaccionan a los cannabinoides. Este descubrimiento recibió el nombre de sistema endocannabinoide.
El sistema endocannabinoide desempeña un papel esencial en el equilibrio del organismo, ya que vela por la homeostasis del cuerpo. El CBD actúa sobre este sistema, lo que explica el interés de los investigadores, sin que pueda deducirse de ello un beneficio para la salud.

Aceite de CBD, autismo y TEA: los estudios
Actualmente existen pocos estudios sobre el CBD en el autismo y los TEA, y no permiten sacar conclusiones.
- En 2018, un estudio observacional, sin grupo de comparación, describió la evolución de los síntomas de TEA en niños que recibían aceite de CBD. Sus propios autores piden ensayos clínicos para verificar estas observaciones.
- En enero de 2020, una revisión publicada en el Journal of Cannabis Research repasó los datos sobre el aceite de CBD en varios trastornos (ansiedad, TEA, esquizofrenia, trastorno por déficit de atención), procedentes en su mayoría de estudios de pequeño tamaño.
No dé nunca CBD a un niño, ni a una persona autista, sin la opinión de su médico: se describen efectos adversos (somnolencia, trastornos digestivos, afectación hepática) e interacciones con otros medicamentos, en particular antiepilépticos.
CBD y autismo, los puntos importantes
La investigación sobre el CBD (cannabidiol) en los trastornos del espectro autista es muy reciente, y hoy ningún resultado permite recomendarlo. Solo un medicamento a base de cannabidiol está autorizado, con receta, para ciertas epilepsias raras de la infancia. Para el estrés, la ansiedad, la concentración o el sueño, el acompañamiento personalizado descrito más arriba sigue siendo la referencia. Los ensayos clínicos en curso podrán aportar más información. El CBD no es un medicamento: ante cualquier problema de salud, pida la opinión de un médico.







