¿Qué es una discopatía degenerativa?
La columna vertebral es el armazón del cuerpo humano. Sostiene el esqueleto y, sin ella, nos resultaría imposible mantenernos en pie. Mide algo más de 70 cm en el adulto y se compone de una superposición de 33 vértebras (los huesos de la columna vertebral), de las cuales 24 son móviles, y de 23 discos intervertebrales. Estos discos tienen 3 funciones:
- Amortiguador: los discos intervertebrales se parecen a pequeños cojines cuya función es amortiguar los golpes y repartir las presiones.
- Movilidad: permiten que la columna tenga cierta flexibilidad.
- Ligamento: cada disco une 2 vértebras entre sí (en el caso de las móviles).
La discopatía degenerativa se caracteriza por un deterioro de estos discos, que pueden haberse deshidratado o aplastado. Esto puede deberse a esfuerzos demasiado intensos y repetidos a lo largo de la vida. Suele tratarse de un proceso natural, ligado al envejecimiento. La discopatía se vuelve patológica cuando sus efectos provocan un dolor de espalda incapacitante.
¿Cómo reconocer una discopatía?
El síntoma principal es un dolor de espalda, que recibe un nombre distinto según su localización.
- Lumbalgia, con dolores en la parte baja de la espalda
- Dorsalgia, cuando los dolores se sitúan en la parte media de la espalda
- Cervicalgia, cuando la molestia está en el cuello.
Estos dolores de espalda van a veces acompañados de otros síntomas, como rigidez y hormigueos.
Diagnóstico
El diagnóstico se establece mediante una exploración clínica, durante la cual el médico observará la movilidad de la espalda. Una radiografía o una resonancia magnética permitirá confirmar el diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento de la discopatía degenerativa busca principalmente aliviar los dolores provocados por la enfermedad. Se proponen distintos medicamentos, como analgésicos, antiinflamatorios, miorrelajantes (relajantes musculares), infiltraciones y, por supuesto, reposo. La fisioterapia permitirá conservar cierta movilidad. Cuando los medicamentos y la fisioterapia ya no bastan para aliviar los dolores provocados por la enfermedad, la cirugía puede permitir recuperar una vida casi normal.
CBD y discopatía degenerativa
El CBD (cannabidiol) es una molécula que se encuentra en el cáñamo industrial (Cannabis Sativa) y de la que se oye hablar cada vez más en los últimos tiempos. Numerosos estudios se interesan por ella, la mayoría de las veces en laboratorio, sin que se haya establecido ningún efecto terapéutico fuera de ciertas epilepsias raras. El CBD, cuyo nombre completo es cannabidiol, es uno de los cannabinoides más célebres, junto con el THC, conocido por sus efectos psicotrópicos. A diferencia del THC, el cannabidiol (CBD) no es psicotrópico, y su venta es legal en Francia bajo condiciones (THC del 0,3 % como máximo). Se ofrece a menudo en forma de aceite, pero no hay ninguna dosis validada, y los productos para ingerir no están autorizados como alimentos en la Unión Europea. Veamos juntos lo que han explorado los estudios sobre el CBD (cannabidiol) en relación con los discos intervertebrales.
- Investigadores de la Universidad de São Paulo observaron, en ratas, una atenuación de las lesiones de un disco intervertebral dañado tras la inyección de CBD (cannabidiol) (SILVEIRA et al. 2014).
- Varios estudios preclínicos exploran un efecto antiinflamatorio del CBD (MECHA et al. 2013, KOZELA et al. 2013, Li et al. 2013).
- Otros trabajos se interesan por el dolor, con resultados que no permiten sacar conclusiones en el ser humano (Lu et al. 2015, GENNARO et al. 2017).
Estos resultados no convierten el CBD en un tratamiento de la discopatía. Un dolor de espalda que persiste, o que va acompañado de hormigueos o de debilidad en una pierna, debe ser examinado. El CBD no es un medicamento: ante cualquier problema de salud, consulte a un médico.








