¿Cuáles son los síntomas de la depresión en el gato?
Los síntomas de la depresión en el gato pueden manifestarse de diversas maneras; estas son las más habituales:
- Apatía: el gato es indiferente a lo que ocurre a su alrededor, se mueve muy poco y permanece inactivo la mayor parte del tiempo. La apatía se considera uno de los principales síntomas de la depresión en los gatos.
- Disminución del apetito: los gatos son animales que acostumbran a comer en comidas pequeñas pero frecuentes. Si observa que su animal ya no se interesa, o muy poco, por su cuenco, quizá haya algo que investigar. Si su gato no come durante más de un día, pida rápidamente la opinión de un veterinario, ya que el organismo de los gatos tolera muy mal los efectos del ayuno.
- Arenero abandonado: si su gato prefiere su alfombra, o cualquier otro lugar, a su arenero para hacer sus necesidades, cuando siempre ha sido muy limpio, puede ser una señal de depresión, ya que los gatos deprimidos a menudo se abandonan. Cuando un gato hace sus necesidades en la naturaleza o en su arenero, un instinto lo empuja a enterrar sus excrementos para ocultarlos de posibles depredadores o enemigos (perros, o incluso otros gatos). Cuando se pierde este reflejo de supervivencia, no es algo sin importancia.
- Lamido excesivo: en un gato con depresión, la ansiedad puede empujarlo a lamerse el pelo de forma tan intensa que puede dejar zonas sin pelo; su piel puede entonces irritarse e infectarse.
Las causas de la depresión en el gato
¿Ha observado que su animal presenta varios de los síntomas citados más arriba, y su veterinario acaba de confirmar sus sospechas? Ahora es importante determinar las causas que han podido provocar este estado en su animal. Estas son algunas pistas:
- Un cambio de entorno: los gatos son extremadamente territoriales, y una mudanza puede a veces trastornar profundamente a estos animales, hasta el punto de deprimirlos si su nuevo entorno no les conviene. Por ejemplo, un gato que tenía la costumbre de salir y que ya no puede hacerlo.
- La ausencia o la pérdida de un ser querido: los gatos pueden estar muy apegados a un ser humano o incluso a otro animal, como por ejemplo un perro. Su bola de pelo puede vivir mal una separación, que puede provocarle ansiedad y acabar en una depresión.
- El aburrimiento: la falta de estímulos puede ser muy perjudicial para nuestros animales de compañía. Cuando los gatos viven en un piso o una casa sin posibilidad de salir, los estímulos a veces escasean, sobre todo si no se ha previsto ningún acondicionamiento para evitar que los animales se aburran.
- Un destete demasiado precoz: los veterinarios coinciden en que un gatito no debería separarse de su madre antes de la edad mínima de 8 semanas. Separar al gatito de su madre antes de esa edad es dejarlo perdido en un mundo desconocido y difícil de afrontar sin la presencia tranquilizadora de su madre.
¿Cómo ayudar a su animal a superar la depresión?
Ahora que ha determinado la razón o las razones que han sumido a su bola de pelo en este triste estado, podrá actuar con más facilidad antes de que la depresión se agrave aún más. Por ejemplo, si el aburrimiento es la causa de la enfermedad, prevea varios momentos al día para jugar con él y juguetes nuevos, que cambiará con regularidad para que su animal no se canse de ellos. Más actividad también contribuirá a un sueño de mejor calidad. Si el estado de su gato no mejora, vuelva a consultar a su veterinario. En caso de cambio de entorno, coloque las cosas a las que su gato está apegado en distintos lugares de su vivienda, para que le resulten más acogedores.
CBD (cannabidiol) y depresión del gato: ¿qué dice la investigación?
El cannabidiol, más conocido como CBD, es una molécula obtenida a partir del cáñamo industrial (Cannabis sativa). Poca gente lo sabe, pero el cannabis agrupa una familia de plantas con propiedades muy diferentes:
- Cannabis sativa (cáñamo industrial), rico en CBD y muy, muy pobre en THC (menos del 0,3 % en las variedades autorizadas en Francia y en la UE)
- Cannabis indica, pobre en CBD y muy rico en THC
- Cannabis ruderalis, pobre en CBD y en THC
El THC es una molécula psicotrópica que está prohibida en muchos países. El CBD, por su parte, no es psicotrópico; en Francia, su venta está permitida si procede de variedades de cáñamo autorizadas, pero no es un medicamento veterinario y no trata la depresión. Algunos estudios, realizados sobre todo en el ser humano o en roedores de laboratorio, exploran sus efectos sobre el estado de ánimo y la ansiedad; ninguno permite concluir que tenga un efecto en el gato:
- Unos trabajos de la Universidad de Cantabria (España, 2015), realizados en ratones, exploran la acción del CBD sobre las vías de señalización de la serotonina.
- Un estudio israelí publicado en 2016 se interesa por efectos de tipo antidepresivo en animales de laboratorio.
- Dos trabajos de 2012 (Campos et al., Elbatsh et al.) describen efectos sobre comportamientos de tipo ansioso, sobre todo en roedores.
- En 2011, un estudio (Bergamaschi et al.) con 24 personas con ansiedad social observó una ansiedad menor con CBD; una muestra tan pequeña no permite generalizar, y menos aún al gato.
Además, el CBD puede provocar efectos adversos (somnolencia, trastornos digestivos) e interactuar con un tratamiento. Si su gato muestra signos de depresión, es a su veterinario a quien debe consultar, y no le dé nunca CBD sin su opinión.








