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CBD, estrés y ansiedad: lo que realmente se sabe

Hombre estresado en el trabajo y CBD

¿Quién no ha sentido nunca ese peso sobre los hombros, ese nudo en el estómago o esos pensamientos incesantes que nos impiden dormir por la noche? El estrés se ha convertido en la plaga del siglo XXI y afecta a millones de personas en todo el mundo. Muchas personas recurren al CBD, presentado como una vía natural. ¿Qué se sabe realmente de su papel en el estrés? En este artículo hacemos balance, en condicional y sin promesas, de lo que es el CBD, de lo que exploran los estudios y de las precauciones que conviene conocer. El CBD no es un medicamento: ante cualquier problema de salud, pida la opinión de un médico.

I. El CBD, ¿de qué hablamos?

Probablemente ya haya oído hablar del cannabidiol, más conocido como CBD, sobre todo si busca formas de gestionar su estrés. Derivado del cáñamo, en realidad es muy distinto de lo que uno podría imaginar. Entonces, ¿cuál es su origen y qué se sabe de su relación con el estrés?

A. El origen del CBD y su diferencia con el THC

El CBD, o cannabidiol, es una molécula procedente del cáñamo, una planta de múltiples usos. El cáñamo contiene más de un centenar de cannabinoides, entre ellos el CBD y el THC. El THC es la sustancia responsable de los efectos psicotrópicos ligados al consumo de cannabis. El CBD, en cambio, no tiene efecto psicotrópico y no está clasificado como estupefaciente en Francia; allí está permitida la venta de flores y hojas de cáñamo con menos del 0,3 % de THC. No obstante, pueden quedar trazas de THC en algunos productos.

B. Las distintas formas de CBD y su estatus

El CBD se presenta en numerosas formas: aceites, bolsitas de gominolas, cápsulas, bálsamos. En Francia y en la Unión Europea, los alimentos enriquecidos con CBD (aceites para ingerir, cápsulas, gominolas, bebidas, alimentos) no están autorizados: el CBD no ha sido autorizado como nuevo alimento (Reglamento (UE) 2015/2283). Los bálsamos se rigen por la normativa cosmética y no pueden reivindicar ningún efecto terapéutico.

Estrés, cuerda que se rompe y CBD

II. CBD, estrés y ansiedad: los mecanismos estudiados

A. El CBD y el sistema endocannabinoide

Para entender por qué los investigadores se interesan por el CBD y el estrés, primero hay que fijarse en nuestro organismo. Nuestro cuerpo posee un sistema poco conocido, llamado sistema endocannabinoide, que participa en la regulación de nuestro estado de ánimo, nuestro sueño, nuestro apetito y nuestra respuesta al estrés. El CBD interactúa con este sistema, pero aún se ignora si ello se traduce en un efecto sobre el estrés en el ser humano.

B. El CBD y la serotonina

Imagine una orquesta cuyos músicos tocan en perfecta armonía. La serotonina es uno de esos músicos: un neurotransmisor clave que contribuye a nuestra sensación de bienestar y felicidad. En laboratorio, el CBD interactúa con ciertos receptores de la serotonina: es una de las razones del interés de los investigadores, sin que se haya demostrado que actúe como un director de orquesta sobre nuestro estado de ánimo.

C. Para entenderlo mejor

Piense en su equilibrio como en un jardín. El estrés, la ansiedad y la depresión son las malas hierbas que lo invaden. Para arrancarlas, las herramientas reconocidas son el sueño, la actividad física, la gestión del estrés y, cuando es necesario, el acompañamiento de un profesional. El CBD no ha demostrado que pueda crear por sí solo un entorno propicio a la relajación.

Entonces, ¿qué dicen los estudios sobre el CBD y los trastornos de ansiedad? Es lo que veremos en la siguiente parte.

III. CBD y trastornos de ansiedad: lo que exploran los estudios

A. Ansiedad y depresión

Algunos estudios, a menudo con muestras pequeñas o en animales, exploran la relación entre el CBD (cannabidiol), la ansiedad y la depresión. Sus resultados no permiten sacar conclusiones, y el CBD no está reconocido como tratamiento de ninguno de estos trastornos. Si las preocupaciones y los pensamientos negativos le desbordan, hable con un médico: la ansiedad y la depresión tienen tratamiento.

B. Los síntomas físicos del estrés

El estrés y la angustia suelen ir acompañados de síntomas físicos: palpitaciones, tensiones musculares, dolores de cabeza, trastornos digestivos. Ningún estudio permite afirmar que el CBD los atenúe. Estos signos también pueden revelar otra enfermedad: si persisten, consulte a un médico.

C. Sueño y relajación

Un sueño reparador es esencial para nuestro bienestar general. Algunos estudios se interesan por el CBD y el sueño, con resultados variables que no permiten sacar conclusiones. Un insomnio que se prolonga merece la opinión de un médico.

Cuerda reparada, estrés y CBD

IV. Productos con CBD: elegir con prudencia

A. Elegir el producto adecuado

Ante la multitud de productos disponibles, compruebe primero que estén autorizados (flores, hojas, cosméticos) y después su calidad: análisis de laboratorio, contenido de THC inferior al 0,3 %, ausencia de contaminantes. Desconfíe de cualquier producto que prometa un efecto sobre el estrés: está prohibido.

B. Por qué no se indica ninguna dosis

Como el CBD del comercio no es un medicamento, no puede recomendarse ninguna dosis para un efecto sobre el estrés. El CBD no está exento de riesgos: se han notificado efectos adversos (somnolencia, trastornos digestivos, alteración de las enzimas hepáticas a dosis altas) y puede interactuar con ciertos medicamentos, entre ellos antidepresivos y ansiolíticos. Se desaconseja durante el embarazo y la lactancia, y las trazas de THC pueden dar lugar a un control positivo al volante.

C. Consultar a un profesional de la salud

Consulte a un profesional de la salud si el estrés pesa en su día a día, si padece trastornos de ansiedad o si ya toma medicamentos. El CBD (cannabidiol) no sustituye un seguimiento médico adecuado, y un tratamiento nunca se interrumpe sin consejo médico.

Flores, cápsulas y aceite de CBD

V. Testimonios: lo que dicen y lo que no demuestran

A. Relatos que deben leerse con distancia

Muchas personas cuentan que han probado el CBD frente al estrés. Un testimonio sigue siendo una experiencia personal: no permite saber si la mejoría percibida se debe al producto, a un efecto placebo o a otros cambios. Quienes consiguen retomar el control de su vida lo deben, la mayoría de las veces, a varias palancas a la vez.

  • Las crisis de angustia paralizantes, que impiden tener vida social, son un trastorno de ansiedad que tiene tratamiento: psicoterapia, técnicas de respiración y, si es necesario, un tratamiento prescrito. No es un problema que deba gestionarse en solitario con cápsulas de CBD, que por otra parte no están autorizadas como alimentos.
  • Para un emprendedor estresado por su trabajo y sus responsabilidades, al que le cuesta dormir y relajarse, las vías mejor estudiadas siguen siendo la meditación, el deporte, un ritmo de sueño regular y, si es necesario, la ayuda de un médico o de un psicólogo.

VI. CBD y estrés: una línea de investigación, no un tratamiento

El CBD es una línea de investigación sobre el estrés y la ansiedad, debido a su interacción con el sistema endocannabinoide y la serotonina. Sin embargo, los estudios siguen siendo insuficientes para reconocerle un efecto sobre el estrés, el estado de ánimo, el sueño o las tensiones físicas.

Si el estrés pesa en su día a día, el primer paso es hablar de ello con su médico. El CBD no es un medicamento: ante cualquier problema de salud, pida la opinión de un médico.

Cuidar la salud mental es apoyarse en palancas reconocidas y en profesionales. Los aceites para ingerir, las cápsulas y las gominolas de CBD no están autorizados como alimentos en la Unión Europea, y ningún producto con CBD puede prometerle devolverle la serenidad.

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