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CBD y homeostasis: lo que se sabe del sistema endocannabinoide

El CBD es objeto de numerosas investigaciones. El cáñamo (Cannabis Sativa), del que procede el CBD, se considera una de las primeras plantas domesticadas por el ser humano en el Neolítico. Cultivado por sus fibras, sus flores o sus semillas, ocupó un lugar destacado en la farmacopea durante varios milenios, ya que las medicinas tradicionales le atribuían numerosas virtudes, sin las pruebas que exige la medicina actual.

Homeostasis y CBD

¿Qué es la homeostasis?

La homeostasis es un proceso que permite al organismo mantener su equilibrio interno, y por tanto una buena salud, mientras el entorno exterior varía constantemente. En el ser humano y en los distintos mamíferos, un gran número de procesos actúan de forma permanente y conjunta para permitir el buen funcionamiento del organismo. Es una tarea compleja, porque el cuerpo se enfrenta a distintos factores externos variables, como la temperatura, los factores de estrés, la alimentación, etc.

El ejemplo más elocuente es la temperatura exterior. Cuando hace mucho frío, el organismo tiene que luchar para mantener su temperatura y no caer en hipotermia. Distintos receptores indican al cerebro que hace frío y que debe actuar. En respuesta, el cerebro provoca una vasoconstricción y un aumento de la presión arterial, con el efecto de reducir las pérdidas de calor: la homeostasis se mantiene, el sistema ha cumplido su función.

Ante un estrés importante que genera ansiedad, por ejemplo un examen o una entrevista de trabajo, el cuerpo reacciona liberando ciertas hormonas, entre ellas la adrenalina, que aumentan la frecuencia cardíaca y la tensión arterial, pero también la temperatura corporal y los niveles de alerta, en respuesta a la situación.

Estos ejemplos ilustran cómo los parámetros internos de su cuerpo pueden fluctuar en reacción a acontecimientos externos. Cinco millones de años de evolución han permitido al cuerpo humano gestionar eficazmente los acontecimientos externos para mantener un funcionamiento óptimo.

El sistema endocannabinoide

El sistema endocannabinoide (SEC) es un sistema presente en todos los mamíferos, descubierto en los años ochenta. Es objeto de un sinnúmero de investigaciones, dada la importancia capital de su funcionamiento y de sus efectos en el organismo. Diversos estudios han identificado receptores, ligandos y enzimas asociados al sistema endocannabinoide en todo el cuerpo, desde el sistema nervioso hasta los sistemas inmunitario y digestivo, pasando por los tejidos y muchas otras partes del organismo. El SEC desempeña un papel fundamental en la fisiología corporal, ya que ayuda a los demás sistemas a mantener un estado de equilibrio esencial, la homeostasis.

Los resultados de las investigaciones sugieren que el sistema endocannabinoide interviene en la regulación de la inflamación, el apetito, el dolor, la ansiedad, el metabolismo, etc.

Su estructura es la siguiente; tiene 3 componentes principales:

  • Receptores cannabinoides presentes en todo el cuerpo, entre ellos el cerebro y el eje nervioso, pero también en numerosas células del sistema inmunitario. Estos receptores se denominan CB1 y CB2, TRPV 1 y 2, así como GPR 18, 55 y 119.
  • El SEC sintetiza en el cerebro endocannabinoides como la anandamida, que se unen a los receptores cannabinoides mencionados anteriormente.
  • Ciertas enzimas descomponen los endocannabinoides una vez utilizados.

El sistema endocannabinoide es, por tanto, un sistema de señalización que desempeña un papel importante en la regulación del equilibrio del cuerpo humano, pero también en todos los vertebrados. Interviene en numerosísimas funciones, como el desarrollo y la plasticidad neuronal, la regulación del apetito, la función inmunitaria, el metabolismo y la regulación energética, la cognición, el dolor, la memoria, el sueño, etc.

Así, su desregulación se asocia a situaciones fisiopatológicas. Desde principios de los años 2000, el Dr. Ethan Russo, investigador especialista en cannabis terapéutico, desarrolló la noción de «déficit de cannabinoides». Según esta hipótesis, publicada en 2004 y reexaminada en 2016, ciertas afecciones como la migraña, la fibromialgia o el síndrome del intestino irritable podrían estar relacionadas con una deficiencia del sistema endocannabinoide; no está demostrada. Algunos estudios han mostrado que en ciertas enfermedades, como los cánceres, las enfermedades intestinales o cardíacas, el dolor crónico y el estrés postraumático, el SEC estaba modificado. Estas observaciones no demuestran que un aporte de CBD (cannabidiol) o de otros cannabinoides del cáñamo (Cannabis Sativa) corrija tal desequilibrio: la hipótesis del «déficit de cannabinoides» sigue siendo discutida, y nada permite decir que el CBD mejore los síntomas o frene una enfermedad. El CBD no es un medicamento; en caso de enfermedad, pida la opinión de su médico.

Homeostasis y sistema endocannabinoide

El CBD

El cannabidiol (CBD) es una sustancia procedente del cáñamo (Cannabis Sativa) que se encuentra en abundancia en las flores, y no en las semillas de la planta. Es el fitocannabinoide (cannabinoide procedente de la planta) con mayor contenido en esta variedad. En la variedad Cannabis Indica, el predominante es el THC (psicotrópico e ilegal en Francia). Sus efectos sobre el estrés, la ansiedad, la inflamación, el dolor o el sueño se están estudiando, sin que hasta la fecha permitan sacar conclusiones. El CBD no crea dependencia, a diferencia del cannabis recreativo rico en THC, y no produce efectos estupefacientes.

La diferencia entre CBD y THC

Durante muchos años, el cannabis solo se asoció al THC, un fitocannabinoide con efectos psicotrópicos sobre el organismo. Es la variedad Cannabis Indica la que utilizan las redes de distribución ilegal de cannabis recreativo, y está prohibida por la ley. Sin embargo, en la planta de cannabis existen más de un centenar de cannabinoides, incluido el THC (125 identificados por Radwan et al., Molecules, 2021). La variedad utilizada para producir el CBD (cannabidiol), o el cáñamo destinado a otro uso, es el Cannabis Sativa, cuyo contenido de THC es casi nulo y obligatoriamente inferior al 0,3 % (orden ministerial francesa del 30 de diciembre de 2021). Los productos vendidos deben respetar siempre este umbral. El CBD no tiene los efectos psicotrópicos del THC, pero no por ello está exento de efectos adversos (somnolencia, trastornos digestivos, interacciones con medicamentos).

CBD y homeostasis

En laboratorio, el CBD actúa sobre varias dianas: puede frenar la actividad de la enzima FAAH, que degrada la anandamida (un endocannabinoide producido por el propio cuerpo), y unirse a los receptores TRPV1, implicados en la regulación de la temperatura, el dolor y la inflamación. Estos mecanismos, observados sobre todo en células o en animales, no permiten afirmar que el CBD ayude a mantener la homeostasis o una buena salud en el ser humano.

¿Qué productos con CBD están permitidos?

Existen numerosos productos con CBD, pero ninguno puede pretender «apoyar» el sistema endocannabinoide: no se autoriza ninguna declaración de propiedades saludables para el CBD. En Francia, los aceites de CBD para ingerir, al igual que las cápsulas y las gominolas, son alimentos no autorizados para la venta (Reglamento sobre nuevos alimentos (UE) 2015/2283, comunicado del Ministerio de Agricultura francés del 20 de mayo de 2026); la venta de flores y hojas de variedades autorizadas está permitida. En cuanto al «efecto séquito» atribuido a los productos de amplio espectro (CBG, CBN, terpenos, flavonoides), sigue siendo una hipótesis no demostrada.

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