En el país del vino no siempre es fácil hablar de alcoholismo; apenas se atreve uno a hablar de consumo excesivo. Sin embargo, el alcohol es responsable cada año de unas 41.000 muertes en Francia (Santé publique France, estimación para 2015), y el tabaco de unas 68.000 (estimación para 2023). El alcoholismo está reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1978. Veamos juntos qué es el alcoholismo, cómo se trata y lo que la investigación dice, hasta la fecha, del CBD.
¿Qué es una bebida alcohólica?
Una bebida alcohólica es un líquido que contiene etanol, también llamado alcohol etílico. El vino, la cerveza, los aguardientes como el vodka o el schnaps, o también los licores, figuran entre las bebidas alcohólicas más conocidas. El alcohol se obtiene por fermentación de frutas, tubérculos o granos. Según el proceso de fabricación, se puede obtener una gran variedad de sabores y colores que pueden contribuir al deseo de consumo y al nacimiento de una dependencia o al mantenimiento de una adicción. El alcohol es un producto de fácil acceso, a menudo consumido en grupo, lo que puede ocultar un consumo excesivo.
¿Cuándo se habla de alcoholismo?
El etanol es la sustancia con efectos psicoafectivos más consumida del mundo, muy por delante del THC del cannabis. A diferencia del cannabis, el alcohol ocupa un lugar importante en nuestras culturas. Su consumo puede verse favorecido por factores sociales, como la presión del grupo o los hábitos colectivos. Los productos alcohólicos son, además, extremadamente fáciles de conseguir, y a precios muy asequibles según el alcohol elegido.
Se considera que una persona sufre dependencia cuando no puede prescindir del alcohol. Beber se convierte entonces en una necesidad. La adicción puede instalarse muy lentamente, a lo largo de varios meses o años, antes de que la persona que bebe o su entorno tomen conciencia de ello. El alcohol se convierte entonces en una ayuda para afrontar el día a día, o para olvidarlo. Poco a poco, el cuerpo se acostumbra al alcohol, y se necesita una cantidad mayor para obtener los efectos buscados, pero también para evitar los síntomas de abstinencia. Porque si se interrumpe el consumo de alcohol, el organismo entra en un estado de carencia: son los efectos de la abstinencia. Este estado de estrés extremo para el organismo da lugar a angustia, temblores, sudores, insomnio y una gran agitación.
¿Qué efectos tiene el alcoholismo sobre el organismo?
El consumo de alcohol tiene efectos nocivos sobre la salud incluso en pequeñas cantidades. Algunos estudios han mostrado que una persona alcohólica puede sustituir hasta el 50 % de sus calorías diarias por alcohol, lo que no deja de tener consecuencias para su salud, ya que puede provocar carencias alimentarias graves, debidas a la falta de ciertos nutrientes esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo.
Los efectos del alcohol a corto plazo
A corto plazo, el consumo regular de alcohol aumenta los riesgos de accidentes de tráfico y laborales, como han demostrado estudios científicos sobre el tema. A corto plazo, los efectos sobre la salud de un consumo regular pueden provocar enfermedades como reflujo gástrico, gastritis o hepatitis aguda alcohólica, pero también náuseas y vómitos.
Los efectos del alcohol a medio y largo plazo
A medio y largo plazo, la alcoholización puede convertirse en una adicción. El consumo crónico de alcohol tiene efectos desastrosos sobre el cuerpo, y afecta a distintos órganos y funciones del organismo:
- El hígado puede sufrir insuficiencia hepatocelular (cirrosis)
- El páncreas: pancreatitis
- El sistema nervioso puede verse afectado por distintas enfermedades, como la neuropatía alcohólica, la neuritis, la demencia alcohólica, etc.
- El sistema cardiovascular: cardiopatía, hipertensión.
- El exceso de alcohol también puede provocar daños de tipo genético que pueden conducir a cánceres.

¿Cómo se trata el alcoholismo?
Durante mucho tiempo, el abandono total y brusco del alcohol se consideraba la única opción, lo que podía suponer un freno para muchos enfermos. Hoy se contemplan otras opciones, como una disminución progresiva hasta el abandono completo o un consumo controlado. Sea cual sea la opción elegida, pueden prescribirse tratamientos farmacológicos para facilitar el proceso. Una ayuda psicológica puede ser muy valiosa. Su médico de cabecera, un centro especializado en adicciones (en Francia, los CSAPA) o Alcool Info Service (0 980 980 930, llamada anónima y sin recargo, desde Francia) pueden acompañarle.
¿Qué es el aceite de CBD?
El aceite de CBD contiene cannabidiol, una sustancia procedente del cáñamo (Cannabis Sativa). Algunos estudios exploran sus efectos sobre el estrés, la ansiedad, el sueño o el dolor, sin que hasta la fecha permitan sacar conclusiones; el CBD no es un medicamento.
El CBD no debe confundirse con el THC, que es otra sustancia procedente del cannabis. Para aclarar el tema, el cannabis no es una planta, sino una familia de plantas:
• Cannabis Sativa, o cáñamo industrial, es la única variedad cuyo cultivo es legal en Francia y en Europa, siempre que la variedad esté autorizada y que su contenido de THC sea inferior al 0,3 %. El aceite de CBD se fabrica a partir del cáñamo.
• Cannabis Indica se cultiva ilegalmente por su alto contenido de THC, a veces de hasta un 34 %. El cultivo de esta variedad de cannabis está totalmente prohibido en Francia, porque el THC tiene fuertes efectos psicotrópicos.
• Cannabis Ruderalis se utiliza en el este de Asia por sus fibras. Esta variedad es pobre en CBD y en THC.

CBD y dependencia
El CBD (cannabidiol) es una molécula que despierta cada vez más interés, tanto en el mundo de la investigación como entre los particulares. El CBD procede del cáñamo industrial (Cannabis Sativa). A diferencia del THC, no es psicotrópico, y su venta está permitida en Francia cuando procede de variedades de cáñamo autorizadas; en cambio, los alimentos con CBD (aceites para ingerir, cápsulas, gominolas) no están autorizados para la venta. No hay ninguna dosis reconocida, y el CBD no sustituye en ningún caso el acompañamiento médico de una adicción. Estas son las pistas que explora la investigación:
CBD y ansiedad: resultados por confirmar
Una revisión publicada en 2012 (Campos et al.) hace balance de efectos del CBD sobre la ansiedad, observados sobre todo en animales y en pequeños ensayos en humanos.
CBD y sueño: datos dispares
Unos trabajos realizados en ratas (Chagas et al. 2013) observaron un alargamiento del tiempo de sueño; en humanos, los resultados son dispares.
CBD, dependencia y recaída: pistas preliminares
En 2014, un estudio observó una modificación del comportamiento frente al alcohol bajo CBD, y otros trabajos, sobre todo preclínicos, se interesan por el riesgo de recaída. Estos resultados no permiten sacar conclusiones. Si desea reducir o dejar el alcohol, hable con su médico: dejar el alcohol de golpe puede ser peligroso sin seguimiento médico.








